{"id":3410,"date":"2017-12-11T13:18:49","date_gmt":"2017-12-11T13:18:49","guid":{"rendered":"http:\/\/face.unt.edu.ar\/web\/iadmin\/?p=3410"},"modified":"2017-12-11T13:18:49","modified_gmt":"2017-12-11T13:18:49","slug":"la-economia-del-bien-comun-jean-tirole-taurus-2017-resumen-miguel-a-pero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/face.unt.edu.ar\/web\/iadmin\/la-economia-del-bien-comun-jean-tirole-taurus-2017-resumen-miguel-a-pero\/","title":{"rendered":"La Econom\u00eda del Bien Com\u00fan. Jean Tirole \u2013 Taurus 2017  Resumen: Miguel A. Pero"},"content":{"rendered":"<p><strong>Texto:<\/strong><\/p>\n<p><strong>La Econom\u00eda del Bien Com\u00fan. Jean Tirole \u2013 Taurus 2017<\/strong><\/p>\n<p><strong>Resumen: Miguel A. Pero \u2013 Diciembre 2017<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><strong>EL DESAF\u00cdO INDUSTRIAL.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Extra\u00eddo del Cap. 13: Pol\u00edtica de la Competencia y Pol\u00edtica Industrial<\/strong>.<\/p>\n<p>Incluso en una econom\u00eda de mercado, el Estado y sus manifestaciones est\u00e1n en el n\u00facleo de la vida econ\u00f3mica, al menos de seis maneras. A trav\u00e9s de los mercados p\u00fablicos, el Estado es el <em><u>comprador<\/u><\/em> y, por tanto, organiza la competencia entre proveedores: construcci\u00f3n de edificios p\u00fablicos, concesiones de transportes (autopistas, transporte ferroviario, urbano), equipamientos para hospitales y otras colectividades, etc\u00e9tera. En su calidad de <em><u>legislador y poder ejecutivo<\/u><\/em>, otorga licencias de apertura de supermercados o de taxis, permisos de aterrizaje a las compa\u00f1\u00edas a\u00e9reas y frecuencias a los operadores de telecomunicaciones, de radio y de televisi\u00f3n, y, por tanto, influye directamente en los precios que van a pagar los consumidores por sus compras, sus viajes, sus llamadas o sus emisiones preferidas. Como <u>\u00e1rbitro de los mercados<\/u>, vela por la competencia, es garante de la innovaci\u00f3n y de que los productos sean accesibles al consumidor. Define las reglas de juego mediante el derecho a la competencia, act\u00faa, a trav\u00e9s de las autoridades de la competencia, contra los abusos de posici\u00f3n dominante y proh\u00edbe los acuerdos y fusiones que har\u00edan aumentar en exceso los precios[436]. Como <strong>regulador <\/strong>de las telecomunicaciones, de la electricidad y de los servicios postales y ferroviarios garantiza que unos mercados monopolistas o muy concentrados no se traduzcan en una explotaci\u00f3n de los usuarios por el operador hist\u00f3rico. Como <u>supervisor financiero<\/u> tambi\u00e9n garantiza que los bancos o compa\u00f1\u00edas de seguros no adquieran demasiados riesgos para aumentar su perfil en detrimento de los ahorradores, de los poseedores de p\u00f3lizas de seguros o, lo que es m\u00e1s frecuente, del tesoro p\u00fablico en caso de rescate de la instituci\u00f3n financiera. Como <u>signatario de tratados internacionales<\/u> (especialmente los referentes a la organizaci\u00f3n del comercio mundial), determina la exposici\u00f3n de los diversos sectores a la competencia extranjera.<\/p>\n<p>El Estado puede no desempe\u00f1ar correctamente esas funciones (como ha demostrado la crisis financiera), bien por negligencia, bien \u2014lo que es m\u00e1s frecuente\u2014 porque est\u00e1 sometido a la fuerte influencia de los grupos de presi\u00f3n organizados: en lugar de proteger a los usuarios o a los contribuyentes, mucho m\u00e1s numerosos, pero con frecuencia poco informados y que no se movilizan, prefiere ganarse la simpat\u00eda de esos lobbies o, al menos, evitar un enfrentamiento demasiado violento.<\/p>\n<ol>\n<li><strong> \u00bfQU\u00c9 PAPEL DESEMPE\u00d1A LA POL\u00cdTICA INDUSTRIAL?<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>El concepto de \u00abpol\u00edtica industrial\u00bb nos hace pensar con frecuencia en las ayudas p\u00fablicas (o reducci\u00f3n de impuestos) para favorecer a ciertos sectores, a ciertas tecnolog\u00edas o incluso a ciertas empresas. Por ello, el concepto de \u00abpol\u00edtica industrial\u00bb se emplea, en el debate p\u00fablico, de diversas formas: favorecer a las peque\u00f1as empresas o tener como objetivo a sectores especiales. Sin embargo, una buena pol\u00edtica industrial debe empezar por responder a esta pregunta: \u00ab\u00bfQu\u00e9 problema tenemos que resolver?\u00bb. Todo aquel que se interroga sobre la \u00abpol\u00edtica industrial\u00bb debe, ante todo, reflexionar sobre la naturaleza del \u00abfallo del mercado\u00bb, pues, en caso contrario, no se entiende por qu\u00e9 el Estado debe intervenir. Pero el simple an\u00e1lisis de un fallo del mercado no basta.<\/p>\n<p>Los problemas con los que hay que contar a la hora de elaborar una pol\u00edtica industrial incluyen:<\/p>\n<ul>\n<li>La dificultad de financiaci\u00f3n de las peque\u00f1as y medianas empresas.<\/li>\n<\/ul>\n<p>empresas.<\/p>\n<ul>\n<li>La insuficiencia de I+D en el sector privado, especialmente en las fases iniciales de la investigaci\u00f3n, dado que el que corre con los gastos no recibe una rentabilidad perfecta \u2014las otras empresas se aprovechan en parte de los conocimientos as\u00ed adquiridos sin gastar dinero\u2014. Una variante del mismo argumento es la transmisi\u00f3n a los competidores de la bajada de precios debida a la experiencia pr\u00e1ctica (el conocimiento adquirido por una empresa se transmite a las otras empresas sin que la empresa que lo ha creado sea su propietaria).<\/li>\n<li>La falta de coordinaci\u00f3n entre actores complementarios para crear un medio geogr\u00e1fico (tipo cl\u00faster) o una cadena industrial (tomando un ejemplo de la \u00abvieja econom\u00eda\u00bb, una f\u00e1brica que utiliza determinado tipo de carb\u00f3n o de acero y la producci\u00f3n del correspondiente carb\u00f3n y acero).<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>Las pol\u00edticas industriales selectivas<\/strong>.<\/p>\n<p>El tema de la actuaci\u00f3n del Estado en la organizaci\u00f3n de nuestras industrias es recurrente en el mundo pol\u00edtico. Algunos Estados son sensibles a las peticiones de unos industriales deseosos de echar mano al dinero p\u00fablico, otros piensan con sinceridad que deben actuar en nombre del inter\u00e9s general para desarrollar o salvar unas industrias que consideran, con o sin raz\u00f3n, creadoras de riqueza y de empleo. El escepticismo de los economistas frente a la pol\u00edtica industrial (con algunas notables excepciones, como Dani Rodrik en Harvard y Joe Stiglitz en Columbia) los asombra, por lo que exige una\u00a0explicaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u00bfUn enfoque a ciegas&#8230;?<\/strong><\/p>\n<p><strong>Picking winners. <\/strong>Ese escepticismo procede de la falta de informaci\u00f3n de los pol\u00edticos y de sus electores sobre las tecnolog\u00edas, los sectores y las empresas que aportar\u00e1n riqueza econ\u00f3mica en el futuro. Los responsables de tomar decisiones, independientemente de sus cualidades profesionales y de su integridad, no pueden predecir d\u00f3nde estar\u00e1n situadas las innovaciones rompedoras (obviamente, las decisiones ser\u00e1n desastrosas si dichos responsables est\u00e1n relacionados con los lobbies).<\/p>\n<p>El Estado no est\u00e1 especialmente capacitado para detectar los sectores y actividades del futuro; los anglosajones dicen que los Estados no est\u00e1n predispuestos a \u00abelegir a los ganadores\u00bb (picking winners). Lo menos malo que pueden hacer es elegir un poco al azar y lo peor, falsear las opciones para favorecer a determinados grupos de presi\u00f3n.<\/p>\n<p>Si pensamos en el futuro, parece claro que va a ser necesaria una innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica sustancial si queremos mantener el calentamiento global en un nivel aceptable. Tambi\u00e9n est\u00e1 claro que nadie sabe realmente cu\u00e1les son las tecnolog\u00edas que lo favorecer\u00e1n. Yo (JT), por mi parte, no veo que, en las condiciones actuales, los Gobiernos vayan a elegir la tecnolog\u00eda ganadora. Y lo mismo en el caso de las nanotecnolog\u00edas, las biotecnolog\u00edas y, en un sentido m\u00e1s amplio, las tecnolog\u00edas del futuro. Finalmente, terminar\u00e9 con una cr\u00edtica a la pol\u00edtica industrial de otra naturaleza. Sean p\u00fablicas o privadas, las apuestas tecnol\u00f3gicas son arriesgadas. Es, pues, normal que las decisiones p\u00fablicas descarrilen en ocasiones. El riesgo cero ni existe ni es deseable (pues, si pretendi\u00e9ramos tenerlo, no har\u00edamos nada). Sin embargo, es importante reconocer los errores y no seguir ayudando a unos proyectos que han demostrado ser poco prometedores, ya que ese dinero estar\u00eda mucho mejor empleado en la financiaci\u00f3n de otros proyectos. Pero los gobernantes ceden con frecuencia a la tentaci\u00f3n de resolver los problemas a golpe de grandes financiaciones, sea para demostrar que ten\u00edan raz\u00f3n a pesar de todo, sea para dar satisfacci\u00f3n a unos grupos de presi\u00f3n que ellos han contribuido a crear gracias al man\u00e1 de la ayuda p\u00fablica. Lo que pasa es que resulta muy dif\u00edcil parar las iniciativas p\u00fablicas.<\/p>\n<p>\u2026Ahora me contentar\u00e9 con subrayar que, tanto en Europa como en Estados Unidos, las intervenciones exitosas de los poderes p\u00fablicos raramente est\u00e1n motivadas por consideraciones de pol\u00edtica industrial y que es mucho m\u00e1s frecuente que lo est\u00e9n o por consideraciones de competencia (impedir el ejercicio de poder de mercado) o por consideraciones de tipo soberano (como la independencia militar).<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 pol\u00edtica industrial?<\/strong><\/p>\n<p>En estas condiciones, \u00bfqu\u00e9 postura adoptar? Dani Rodrik, invitado a la Escuela de Econom\u00eda de Toulouse junto con Joe Stiglitz en junio de 2014, se\u00f1al\u00f3 sensatamente lo siguiente: nos guste o no nos guste la pol\u00edtica industrial, los Gobiernos seguir\u00e1n haci\u00e9ndola y no va a desaparecer de la noche a la ma\u00f1ana. Sea cual sea la opini\u00f3n que se defienda, hay, pues, que elaborar una filosof\u00eda para hacer que esas iniciativas sean lo m\u00e1s fruct\u00edferas posibles, aunque sepamos que nuestros conocimientos sobre este tema evolucionar\u00e1n en el futuro. Mi experiencia me lleva a pensar que podr\u00eda ser \u00fatil adoptar siete l\u00edneas directrices[453]:<\/p>\n<ol start=\"7\">\n<li><strong>Identificar la causa de la \u00abdisfunci\u00f3n\u00bb del mercado<\/strong> para poder responder mejor. Hay que saber por qu\u00e9 el Estado interviene, tanto para legitimar dicha intervenci\u00f3n como para reflexionar sobre c\u00f3mo solucionar el fallo del mercado.<\/li>\n<li><strong>Utilizar un peritaje independiente y cualificado<\/strong> para seleccionar los proyectos y los beneficiarios de fondos p\u00fablicos. El Estado debe elegir a trav\u00e9s de unas agencias muy profesionales y protegidas de toda intervenci\u00f3n pol\u00edtica.<\/li>\n<li><strong>Estar atento a la oferta y no solo a la demanda<\/strong>. Se corre un alto riesgo de que el poder p\u00fablico construya edificios y financie unas investigaciones sin demasiado futuro esperando que todo lo dem\u00e1s llegue por a\u00f1adidura.<\/li>\n<li><strong>Adoptar una pol\u00edtica neutra en lo que se refiere a la competencia<\/strong>, es decir, que no falsee la competencia entre empresas. Es deseable no solo econ\u00f3micamente, sino tambi\u00e9n porque constituye una barrera contra los pol\u00edticos que eventualmente quisieran favorecer a tal o a cual empresa o, en un sentido m\u00e1s amplio, a tal o a cual beneficiario de fondos p\u00fablicos.<\/li>\n<li><strong>Evaluar ex post y divulgar los resultados de esa evaluaci\u00f3n<\/strong>, adjuntar una cl\u00e1usula de extinci\u00f3n (sunset clause) que prevea su cierre en caso de una evaluaci\u00f3n negativa. Esto, es muy \u00fatil para aprender de los errores pasados y para identificar a los responsables de los \u00abelefantes blancos\u00bb, es decir, de los proyectos dispendiosos que no responden a las expectativas.<\/li>\n<li><strong>Asociar en alto grado el sector privado a la adquisici\u00f3n de riesgo<\/strong>. Si el sector privado no est\u00e1 dispuesto a adquirir riesgo, es sin duda porque no ve claro el proyecto. El sentido com\u00fan dicta, entonces, considerar el deseo del sector privado de comprometerse como un indicador del inter\u00e9s de la pol\u00edtica contemplada.<\/li>\n<li><strong>Entender la evoluci\u00f3n de nuestras econom\u00edas<\/strong>. La \u00abrenovaci\u00f3n industrial\u00bb es m\u00e1s un eslogan que una estrategia clara. Al menos en lo que a las econom\u00edas desarrolladas se refiere, la econom\u00eda del siglo XXI ser\u00e1 la del conocimiento y los servicios, y focalizarse en la renovaci\u00f3n industrial es correr el riesgo no solo de consumir el dinero p\u00fablico, sino tambi\u00e9n de empujar al pa\u00eds a unas actividades de escaso valor a\u00f1adido y, por tanto, hacia un empobrecimiento de la poblaci\u00f3n (por el contrario, tienen sentido las estrategias de creaci\u00f3n de nichos de alto valor a\u00f1adido al estilo alem\u00e1n, impulsadas por las propias empresas). Lo que no quiere decir que haya que abandonar la industria. El medio m\u00e1s seguro para detectar los buenos proyectos industriales de fuerte valor a\u00f1adido es proporcionar a las empresas un contexto propicio para su financiaci\u00f3n y su desarrollo y hacer que se integren en un medio globalmente innovador.<\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Texto: La Econom\u00eda del Bien Com\u00fan. Jean Tirole \u2013 Taurus 2017 Resumen: Miguel A. Pero \u2013 Diciembre 2017 \u00a0EL DESAF\u00cdO INDUSTRIAL. Extra\u00eddo del Cap. 13: Pol\u00edtica de la Competencia y Pol\u00edtica Industrial. 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